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La Coctelera

Dulces Sueños

Cuando volando entre París y Hamburgo perdiste la maleta y, con ella, todo tu pasado

3 Marzo 2006

Despiertame cuando amanezca

despiertame cuando amanezca
La humedad se metía en mi cuerpo yme hacía tiritar. Nadie pasaba por la calle a aquellas horas pero un coche se acercó. Un BMW celeste, de tipo deportivo. Se paró junto a mí y aceleré el paso. La ventanilla se bajó y escuche un suave no corras en un castellano con acento latinoamericano. Giré la cabeza con miedo y encontré dentro del auto a aquel chico de seguridad con el que había tenido varios encuentros. Paré y él acercó el coche.
-No me imaginaba que supieras que hablo español y mucho menos que tú también lo hablaras.
-Bueno, no es lo único que se de tí. En esta ciudad todo el mundo se conoce y las historias de la gente nueva corren de boca en boca. Si vas muy lejos puedo acompañarte.
-La verdad que sí, si no te importa.
Me monté y me explicó, mientras me acercaba al hotel, que se había criado en miami y debido a todos los hispanos de la zona había aprendido el idioma. Su acento le daba un cáriz dulce aunque él era bastante despistado. Sus ojos oscuros parecían adormecidos a causa del cansancio. Mis ojos, parecían serle incómodos pues no me miraba directamente a ellos. Percibí en el ambiente un deseo frustrado. Necesitaba cojerle la mano o acariciarle el pelo pero no podía excederme, no sabía de que pie cojeaba. Al llegar al cruce de mi hotel, apoyó su mano en mi pierna y me preguntó si me llevaba al hotel o nos tomábamos la última. Accedí a su invitación y no una sino tres copas fueron lsa que nos tomamos en una cevecería irlandesa que no cerraba nunca. Allí solo estabamas él y yo junto al camarero y un par de conversaciones sobre nuestras vidas y nuestra procedencia. El venía de una familia bien pero su trabajo como jefe de seguridad en Cartier y en eventos concretos le apasionaba. Yo le expliqué como había llegado hasta el día de hoy viniendo de una familia humilde de la capital española. Dos concepciones de vida muy distintas que se unían a través de discusiones en aquella cervecería. Una vez terminada la tercera copa y sintiendo el poder del alcohol en la cabeza volvimos al coche. Empezamos a hablar de nuestros sitios favoritos en el mundo. El me habló de dos, pero no me quería comentar nada acerca de ellos. Solo me dijo que uno de ellos estaba más allá, más allá de lo imaginado, más allá de las ciudades, más allá de las montañas, más allé de todo lo conocido.
-¿Y el otro?
-El otro te lo enseño cuando quieras.
-Ahora, quiero verlo ahora.
Sin mediar palabra me miró a los ojos y se encaminó por una callejuela y, tras unos minutos en coche, se detuvo frente a un edificio de colores grises y de aspecto descuidado.
-Ya hemos llegado.
Bajamos del coche y subimos hasta la última planta. Abrió una de las tres puertas que había en el rellano.
-Este es uno de lso dos sitios, mi casa, aquí me siento seguro.
Entré por delante y me detuve observando la decoración. Una placa anunciaba Miami en una de las paredes. Las otras tenían algunas serigrafias de warhol y los demás muebles se tornaban entre blanco rojo y negro. Una habitación con cama de matrimonio, también en esos colores, se adivinaba al final del salón. Pronto comencé a sentir unos besos por el cuello. Mis ojos se tornaron mientras le acariciaba el pelo echándo la mano hacia atrás. Me agarró la mano y me llevó hacia la habitación. Allí me fue desnudando poco a poco mientras yo le quitaba la camisa. Una vez desnudos, tendidos en la cama, comenzó a acariciarme el cuerpo entero mientras mi cuerp ose relajaba por completo. Le agarré la cabeza fuertemente y le traje hacía mí. Le besé con una fuerza que nunca antes había experimentado. Le abrazaba fuertemente para setir el contact de su cuerpo desnudo con el mío. Deslizó sus manos por debajo de mi espalda hasta agarrarme por los hombros y lentamente caímos en el deseo, la dulzura y la lujuría de una noche de primavera. Al final me abrazó fuertemente y yo respondí al abrazo mientras le decía:
-¿Algún día me llevarás alli?¿Al más allá?
-Siempre que quieras.
Nos quedamos abrazados durante un largo tiempo. Parecía que no podía moverme de allí ni quitar mis brazos de él. A él le pasaba lo mismo. Cuando el sueño consiguió alcanzarme le dije:
-Despiertame cuando amanezca.
Y al dormir tuve un dulce sueño.

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Sobre mí

Los dulces sueños estàn hechos de esto. Quièn soy yo para desacreditarlo? Viajar por el mundo y los siete ocèanos. Todo el mundo anda buscando algo. Algunos de ellos quieren usarte. Algunos de ellos quieren ser usados por tì. Algunos de ellos quieren violarte. Algunos de ellos quieren ser como tù. Yo voy a usarte y violarte. Voy a saber que tienes dentro. Voy a usarte y violarte. Voy a saber que hay dentro de ti.

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